Una variante relampago del Texas

Los amantes de la pesca con stick baits (aka: Senkos) no nos rompemos mucho la cabeza preguntándonos cual es el montaje más apropiado con en estos señuelos.

La mayoría optamos casi siempre por el mismo: el sistema texposet, sin plomo con anzuelo curvos o el montaje wacky que resultan muy efectivos. Funcionan!.. y por ello solemos concentrarnos más en otras cosas como la elección del color o donde queremos colocarlos, en vez de pensar en el montaje principal que casi siempre “por defecto” tenemos ya elegido de antemano.  

El sistema wacky es uno de los más utilizados con los stick Baits, por ser muy efectivo.

Hoy hablaremos de una estrategia un tanto diferente, infravalorada en nuestro país y que cada vez me sorprende más por sus simplicidad y resultados.

La llamo “speed sticking”. No es su norme común -si es que tiene alguno- pero sirve para explicar que pretendemos conseguir aquí al ser ésta la antítesis del “death sticking”.

Veamos cómo funciona:

Habitualmente con el sistema texas, solemos rastrear el fondo de nuestra zona de pesca pausada y metódicamente, trabajando el señuelo en cada piedra, grieta o cobertura que encontremos por en el camino. Es una presentación muy efectiva en zonas profundas o lugares con obstáculos que tiene un único problema: requiere tiempo y paciencia. En días o zonas con muchos peces y alta actividad esto no supone ningún problema, (¡al contrario!)  las picadas van sucediéndose y todo marcha a la perfección. Sin embargo, en escenarios complicados y peces imposibles, este sistema se convierte en una auténtica “apuesta temporal” para el aficionado y también en un riesgo. Seguro que muchas veces habéis pescado largos tramos de orilla a texas y habéis terminado sin éxito y con la sensación de haber perdido demasiado tiempo. Especialmente en competición.

Una buena alternativa en estos casos de inactividad y peces “esparcidos” ( cuando cuesta encontrar un patrón y localizar al bass ) es el “speed sticking” que básicamente consiste en pescar con un señuelo tipo Senko a una velocidad muy elevada, casi frenética.  

Aquí utilizaremos un equipo más contundente: cañas de casting o spinning médium heavy o heavy, de entre 7 a 7,3 pies, montadas con líneas de -como mínimo- 12 libras de resistencia en fluorocarbono.  Yo suelo decantarme casi siempre por equipos de 16  o 20 lb heavy, con la única particularidad de que me gusta que la caña sea bastante parabólica para ayudarme a hacer lances más precisos. Este tipo de acciones son más difíciles de encontrar hoy en día, pero cualquier equipo con estas características nos servirá.

El plomo para el montaje también será un poco mayor de lo habitual. Si normalmente utilizáis entre 1/4oz ( 7 g ) o 3/8 oz (10 g) para el sistema texas, aquí no es raro optar por 1/2oz (14 g) o incluso 3/4 ( 21 g ) en tungsteno.

Con este equipo en las manos, lanzaremos nuestro stick bait solo a las posturas mas “sexys” y atractivas de vuestros escenarios de pesca. La rama más gruesa, las rocas más definidas o las puntas con mejor contorno.  La “creme de la creme” ¡Lo que tenga mejor pinta ese día…vamos!

 Tan pronto el vinilo toque el agua y descienda en espiral hasta la base de la cobertura, haremos una pequeña pausa de pocos segundos para tensar la línea y sentir el fondo e inmediatamente después empezaremos a mover nuestra imitación en yo-yo. Obviamente el señuelo “despegará” y saldrá de la zona crítica en un par de segundos, pero eso es exactamente lo que queremos.  Seguiremos recuperando la línea y nos dispondremos a hacer otro lance de inmediato. Todo esto con una cadencia endemoniada, casi como si pescásemos con una spinnerbait o un jerkbait duro.  

Esta estrategia tan extraña…también funciona!!

Sus ventajas son las siguientes:   

En primer lugar, efectuaremos muchos más lances de lo normal durante todo un día sobre zonas con mayor potencial. Y por otro lado, lo haremos siempre con una presentación muy rápida y agresiva que tiene más posibilidades de sorprender al bass y arrancarle una picada por reacción en momentos de baja actividad, “obligándolo” a picar por instinto.

Recuerdo aun mi sorpresa cuando allá por el 2002 vi por primera vez este tipo de aproximación de la mano de Shin Fukae. Un excelente pro japonés que en sus primeras temporadas en la MLF americana gano muchas competiciones, recaudando más de 300 mil dólares en un solo año. Yo no entendía por qué este gran pescador no dejaba reposar ni trabajar su señuelo debidamente, pues casi parecía que solo se concentraba en el lance y su caída inicial y no lo dejaba casi ni mojarse. Tras preguntarle el motivo de esa extraña presentación me dijo lo siguiente:

-Si la mayoría de picadas que obtengo son en la primera caída ¿Por qué debería esperar tanto hasta crear otra? -Lo lógico es darme prisa y lanzar otra vez, no? – me dijo.

Su explicación me pareció genial y una adaptación perfecta a la actitud que tenían los peces ese día.   

En resumen, el “speed sticking” es la antítesis del “death sticking” que consiste en hacer todo lo contrario trabajando los senkos de la forma más lenta y pausada posible, dejando el señuelo muerto o moviéndolo pocos centímetros por minuto: “saturando” cada postura.

Lo difícil de ambas técnicas es saber aplicarlas en el momento preciso. Aquí es donde reside la auténtica maestría del pescador.  Encontrar la velocidad exacta que provocará la reacción del bass es la clave.     

¿Qué cadencia será la mejor mañana ?:

 – Imposible de predecir!

La teoría dice que durante la post freza, el apagón de otoño o en jornadas con temperaturas o condiciones atmosféricas extremas (tanto de frio como calor) estas presentaciones ultra rápidas o lentas pueden ser definitivas; pero nunca debemos olvidar que el Black bass tiene la mala costumbre de dar “patadas al diccionario” con todo aquello que creemos saber y damos por sentado. 

(En mi opinión): lo más práctico es recordar cada truco y guardarlo en nuestro repertorio, mientras “jugamos” con todos a la vez. Con suerte, descubriremos que alguno funciona mejor que los demás abriéndonos la ventana que nos llevará al siguiente nivel.  Si lo lográis…entraréis en ese mágico trance que los profesionales del bass llaman: the zone (“la zona”). Punto donde la localización, técnica y ejecución se unen en perfecta armonía obteniendo los mejores resultados.

Para terminar, con esta técnica es imprescindible tener un buen control del motor eléctrico mientras nos movemos rápido eligiendo las mejores posturas sin llegar a ser bruscos o ruidosos asustando a los peces. Siempre es mejor ir un poco más lentos, que entrar a nuestra zona de pesca como “un elefante en una cacharrería” y ser detectados. Lo mismo ocurre si caminamos por la orilla.

Acordaros de estos sencillos detalles en vuestra próxima jornada pescando con stick baits y disfrutaréis al máximo de sus posibilidades.

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